LUDOPATÍA: adicción sin sustancia.

Últimamente estamos siendo bombardeados por incesantes anuncios de casas de apuestas que nos encontramos en todos los medios de comunicación. Desde hace años podíamos ver anuncios en la televisión de póker online anunciada por algún famoso del que no habíamos oído hablar en años. Sin embargo, esta tendencia se ha disparado y cada vez que ponemos la tele o la radio, vemos algún vídeo de youtube o simplemente navegamos por internet nos vemos asaltados por anuncios de esta calaña.

Lo peor de todo esto es que esta tendencia también se aprecia en las calles, especialmente en barrios obreros. Hoy en día te puedes llegar a encontrar varias casas de apuestas de diferentes empresas en una misma calle, a escasos metros de colegios e institutos.

En todas estas campañas publicitarias se da la imagen de que el consumidor es el que tiene el control, el que decide y el que, por tanto, gana. Sin embargo, la realidad de la ludopatía es bien distinta.

La ludopatía es la adicción al juego y a las apuestas. La ludopatía no es diversión una noche en el casino, no es echar la lotería de vez en cuando. La ludopatía es una adicción, como puede serlo a las drogas, al tabaco o al alcohol. El problema es que es una adicción sin sustancia y así más difícil de regular y/o prohibir.

Qué implica: el juego o el hecho de apostar se convierte en algo compulsivo, fuera de todo control, inunda los pensamientos y se hace todo lo posible para poder volver a apostar: en definitiva, se busca la siguiente dosis y eso es todo lo que importa. Entonces hablamos de problemas económicos: se usa el sueldo, se piden créditos, se crean deudas, se vende el coche, la casa, etc. Especialmente en jóvenes, se comienza a delinquir, a robar y atracar para conseguir dinero con el que apostar. Todo esto conlleva problemas familiares, personales y laborales. La persona pasa todo el tiempo posible apostando, pensando en apostar o buscando los medios para hacerlo.

Todo contribuye a seguir jugando. Los locales están diseñados sin ventanas, para no saber si es de día o de noche. Esto implica una pérdida de la noción del tiempo lo cual es clave en la adicción al juego. Se tiene la falsa creencia de que como es un “juego” se puede controlar cuando entrar y cuando irse, pero esto no es cierto. La adicción reside en que tanto si se gana como si se pierde, la consecuencia es seguir jugando. Si se gana, la persona tiene una gran motivación y una sensación de euforia: “hoy estoy en racha”, “es mi día de suerte”, “no puedo dejarlo ahora”. Entonces, se continua jugando para aumentar lo ganado y solucionar las deudas adquiridas. Si se pierde, se busca seguir jugando para intentar recuperar lo perdido, para animarse o para “ahogar las penas”. En este caso, los pensamientos van en la línea de “si lo vuelvo a recuperar no habrá consecuencias, no se enterarán de que he venido/de que estoy jugando”.

Con los problemas económicos y familiares que conlleva esta adicción, el entorno de la persona trata de prohibirle ir a este tipo de locales, trata de que la persona no maneje dinero, aumenta el control sobre la persona, etc. Por ello, la persona recurre a las mentiras, a escabullirse en la noche, a faltar al trabajo…

Al igual que ocurre con otras adicciones, el perfil de una persona con ludopatía es alguien a quien le gusta el riesgo, con antecedentes de adicciones en la familia, problemas de asertividad, posible comorbilidad con otros trastornos psicológicos (del estado de ánimo y/o de personalidad), disponibilidad y fácil acceso al consumo, baja tolerancia a la frustración y sistema de refuerzo inmediato.

Es importante que cuando se detecte esta problemática se acuda a un profesional. Al igual que con otras adicciones, existe un síndrome de abstinencia, una pérdida de control y una compulsividad a seguir fomentando la adicción. La persona no “juega porque quiere”, sino que ya ha perdido el control, al igual que un drogodependiente no “se droga porque quiere”.

En ocasiones la terapia farmacológica ha obtenido muy buenos resultados, siempre cuando se combine con una terapia psicológica individual. Así, debido a la complejidad del problema, es importante que la familia o entorno de la persona cuente con apoyo y se le proporcionen pautas de actuación para aprender a ayudar a la persona con ludopatía.

Como conclusión, desde Psicomienza mostramos un absoluto rechazo a toda publicidad y crecimiento de este negocio. Es necesario prohibir este tipo de campañas publicitarias al igual que ocurrió con el tabaco en su momento. Debemos concienciarnos sobre el daño que producen estas actividades y luchar contra su propagación. Un acceso fácil a las casas de apuestas es un acceso fácil a una adicción. No es un juego.

¿Cuál es vuestra opinión de este tema? ¿Tenéis alguna experiencia con las casas de apuestas y el juego?

Irene Marivela Palacios

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