Y tu estilo de comunicación…¿cómo es? La eficacia de la asertividad



En el artículo de hoy vamos a hablar sobre otra de las cosas que son muy demandadas en sesión la asertividad, aunque es una palabra que lleva ya unos años muy de moda voy a definirla para aquellos que aún no la conocéis o que tenéis dudas sobre de qué se trata realmente:

La asertividad es una habilidad social que nos permite expresar nuestros derechos, opiniones, ideas, necesidades y sentimientos de forma consciente, clara, honesta y sincera sin herir o perjudicar a los demás.

¿Cómo podemos llegar a ser asertivos? Pues, aunque hay una serie de pautas bastantes claras que seguir (las detallaré más adelante) lo cierto es que su aplicación práctica es más difícil de lo que parece porque en la mayoría de los casos tenemos que reeducarnos y modificar ciertas cosas que hacemos ya por inercia y que no son correctas.

Antes de hablar de qué pautas debemos seguir para ser asertivos vamos a hablar sobre los tres estilos de comunicación existentes a grandes rasgos:

Estilo de comunicación agresivo

Las personas que utilizan este estilo tratan de imponer su criterio y conseguir sus objetivos sin importarle la opinión ni los sentimientos de su interlocutor, para ello utilizan estrategias como amenazas, intimidación o acusación.

Su conducta verbal se caracterizará por tono de voz elevado, habla rápida y fluida no dejando que su interlocutor de su opinión. Además, hacen uso de un modo verbal imperativo.

Estas conductas provocan sentimientos en la otra persona de tensión, descontrol, mala imagen con relación al emisor, humillación, frustración y rechazo.

Estilo de comunicación pasivo o inhibido

Los individuos que tienen este estilo inhiben su comportamiento con tal de evitar cualquier tipo de enfrentamiento con otra persona en vez de ejercer su derecho a expresar su opinión. Tienen una excesiva necesidad y preocupación por agradar a los demás.

Suelen sentirse inseguros en sus intervenciones con otras personas. Suelen mostrar conformidad ante las decisiones de los demás, anteponiendo los deseos y opiniones de los demás a los suyos propios.

Su conducta verbal está representada por un tono de voz excesivamente bajo y vacilante.

Este estilo suele ser la causa de sentimientos de ansiedad, irritación, resentimiento, disgusto y frustración en el individuo

Tanto el estilo agresivo como el pasivo más allá de favorecer la comunicación entre las personas, la dificulta y el mantener ambos estilos puede llegar a acarrear consecuencias no deseables a corto, medio y largo plazo, o quizá, las podamos sufrir inmediatamente.

Estilo de comunicación asertivo

Este estilo es el intermedio entre el estilo agresivo y el pasivo y como hemos comentado previamente es característico de las personas que son capaces de defender sus propios intereses y opiniones al mismo tiempo que respetan que los demás tengan los suyos y es el único estilo de comunicación que facilita la relación entre las personas.

Pues bien, una vez aclarados los estilos de comunicación que podemos tener empecemos explicando por qué es importante ser asertivo ya que tiene muchas más ventajas de las que la gente cree, para empezar sirve para una de las cosas más importantes que hay dar tu opinión y hacerlo de forma natural y no con miedo al rechazo o a sentirnos mal por hacerlo, para exponer nuestros deseos y necesidades, para expresar nuestras emociones negativas (quejas, críticas,etc.) y rechazar peticiones sin que los demás se molesten por ello, manifestar emociones positivas sin sentirte incómodo o forzado por ello, para poder preguntar el por qué de las cosas cuando tenemos dudas y poder mostrar nuestro desacuerdo, tener capacidad de iniciar, continuar, cambiar y terminar conversaciones de igual a igual tengamos a quien tengamos delante, compartir sin ningún problema tus sentimientos, emociones y experiencias con los demás y favorecer que ellos compartan las suyas contigo.

Todo esto va a conseguir que tengamos una mayor seguridad, autoconfianza y respeto por nosotros mismos. Además, está más que comprobado que la comunicación asertiva tiene muchas más probabilides de tener éxito ya que al fin y al cabo estarás pidiendo legítimamente que se respete tu punto de vista.

Una vez vistas las múltiples ventajas de ser asertivos vamos a pasar a las claves para llegar a serlo, con mis pacientes siempre intento que las vayan interiorizando poco a poco y que en las siguientes semanas las tengan en cuenta a la hora de interactuar con los demás:

Nada de pensamientos negativos antes de iniciar la conversación: Esto se refiere a que en vez de estar pensando cosas negativas hasta que al fin intervienes es mejor que o intervengas en cuanto algo no te gusta que no te haya dado tiempo a retroalimentarte en la negatividad o que sustituyas esos pensamientos negativos por otros que no te hagan enfadarte, por ejemplo en la cola de la caja para pagar se te cuela una señora porque se pone a hablar con alguien que tienes delante y tu tienes prisa, en vez de pensar “menudo morro tiene la señora” “encima lleva el carro lleno y voy a tener que esperar” “tendría que ponerse a la cola como los demás” pensar cosas como “bueno todos alguna vez hemos intentado colarnos si vemos a alguien conocido” “voy a decirle amablemente que tengo prisa y que solo tenía a una persona delante y que con ella tendré que esperar más”

Esto consiste en algo muy sencillo, si pensamos en cosas negativas antes de interactuar con otra persona es mucho más probable que nos salga una comunicación agresiva que asertiva por eso antes de hablar tenemos que pensar teniendo en cuenta cual es nuestro objetivo y que la mejor manera de lograrlo siempre es de forma asertiva.

Los demás no saben lo que estás pensando: Uno de los grandes errores que tenemos las personas es suponer que la gente sabe qué está ocurriendo en nuestra mente, qué estamos pensando pero la realidad es que no es así, porque aunque para ti sea obvio no tiene que serlo para los demás. La gente no tiene por qué saber lo que te molesta o lo que realmente esperas de ellos aun incluso aunque se lo hayas dicho en repetidas ocasiones porque quizá no le dan la misma importancia que tú . Así pues, no puedes enfadarte de ante mano con argumentos del tipo “ya sabe que no me gusta…” “tendría que saber que pienso al respecto…” si algo te molesta preocúpate en recordárselo a la persona en cuestión de forma asertiva para evitar que lo siga haciendo porque así es mucho más probable que lo logres.

Defiende “tu” verdad, no “la” verdad: Hablar de forma asertiva no transforma tu mensaje en la única verdad, pero sí que lo transforma en tu verdad. La verdad es un invento humano por lo que no hay una verdad absoluta. Damos por sentado que determinadas cosas son ciertas para así poder entender el mundo que nos rodea pero no es así y es muy peligroso creer que siempre tenemos la verdad absoluta.

Cuando defiendas tu idea habla de cuál es tu verdad, por tus experiencias previas y no te centres en cambiar el punto de vista de personas que tienen verdades/realidades distintas a la tuya, sólo comparte tu opinión de forma clara y si es para lograr algún objetivo que no sea el de cambiar la idea de los demás céntrate en el objetivo y no en si están de acuerdo o no contigo porque no es lo importante.

– Recuerda cual es tu objetivo constantemente: Muchas veces cuando estamos manteniendo una conversación al final nos centramos más en ganar la discusión y no en el objetivo que estamos buscando conseguir, por ello es fundamental que antes de comenzar pensemos qué es lo que queremos lograr con la asertividad, cuál es nuestro objetivo y después ya ir redireccionando la conversación cuando se vaya por otros derroteros.

 – Haz referencia a los hechos y no a tus juicios o conclusiones: este punto es fundamental porque muchas veces cometemos el gran error de hablar desde nuestras conclusiones o nuestros juicios y no de los hechos objetivos lo que no propicia para nada que se dé una comunicación asertiva sino todo lo contrario que la otra persona se sienta juzgada y atacada, por ejemplo:

Hecho objetivo: “Tu parte del trabajo tiene faltas de ortografía y el formato varía en cada página”

Tu conclusión/juicio : “Tu trabajo es una chapuza”

– Añade motivos/argumentos a lo que pides: Dar motivos es la mejor forma de reducir las probabilidades de que te rechacen. Por supuesto que tienes que saber que cuando alguien te pide algo también estás en tu derecho a negarte sin dar explicaciones, aunque dar un motivo siempre es bueno porque restará agresividad a tu mensaje y proporcionará una explicación a tu comportamiento. Vamos con un ejemplo, quieres dejar el trabajo y ya has cumplido el tiempo que tenias que hacer antes de irte y tu jefe te dice que por favor te quedes una semana más pero tu tienes que incorporarte a la nueva empresa de inmediato, puedes o bien decir que “no” directamente puesto que estás en tu derecho o decir “me gustaría poder ayudarle pero en la otra empresa ya cuentan conmigo y tengo un compromiso con ellos que no puedo romper, además ya le he dado tiempo suficiente para que me busque un reemplazo y yo tengo que adaptarme a mi nueva situación laboral” y si negarte sin dar explicaciones como en el primer caso te parece demasiado brusco, una buena idea es ofrecer alternativas al final de tu negativa “siento mucho no poder quedarme más tiempo pero puedo ayudarle a buscarme una suplente”.

– Habla desde “ti” y no desde “tú”: Esto es muy sencillo, cuando utilizamos la palabra “tú” aunque no queramos parece que estamos culpando a la otra persona, puede malinterpretarse fácilmente y hará que la persona con la que estamos hablando se cierre y que la comunicación no fluya de la manera que nosotros querríamos, por ello es fundamental para tener una comunicación asertiva hablar desde “ti” o “yo” ya que esto hará que la otra persona no se sienta atacada, por ejemplo, en vez de “me has tratado muy mal estos últimos días (tu)” puedes decir “(Yo) me siento disgustada con la forma en que me has tratado últimamente”.

Aunque básicamente estás diciendo lo mismo, lo centras en tus sentimientos en lugar de hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal y aunque no parezca muy diferente a nivel comunicativo se nota muchísimo la diferencia.

– Contagia tus emociones a la hora de hablar: Este punto es importante puesto que al hablar desde el “yo” nadie puede discutirte lo que tu sientes, quizá ponerlo en duda pero al menos si lo haces correctamente podrás contagiar parte de tus emociones al hablar de ellas y en un gran número de casos verás que la gente tenderá a empatizar contigo porque conoce o ha experimentado la emoción a la que te estas refiriendo. Otra de las ventajas de los mensajes “Yo” es que son muy difíciles de discutir porque siempre irán seguidos de una emoción o sensación, y nadie te podrá discutir nunca cómo te sientes.

Por ejemplo, es mucho más asertivo y facilita la comprensión y la comunicación que decir “me siento muy triste cada vez que me dices que vas a venir a verme y finalmente no lo haces” que decir “¡Nunca cumples tus promesas!”.

– Reduce tu agresividad en el lenguaje corporal: Es decir, no agites los brazos, ni señales, ni los cruces, ni gesticules mucho, lo mejor es mantener una postura corporal relajada y natural para no llevar a error a tu interlocutor.

Una vez indicados los tipos de comunicación que hay y cuales son las claves para poder llegar a tener un estilo asertivo vamos a la ronda de preguntas que ya sabéis que me gusta leer vuestros comentarios ¿qué estilo comunicativo soléis tener? ¿creéis que realmente tiene tantas ventajas ser asertivo? ¿pensáis que es complicado hablar con asertividad? ¡nos leemos!

Eva Torrego Treviño

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