Trastorno hipocondríaco: el miedo constante a padecer una enfermedad

Esta semana hablaremos de la hipocondría, seguro que en más de una ocasión has dicho o has oído la expresión “no me seas hipocondríaco” y aunque casi todo el mundo sabe más o menos en qué consiste este trastorno en el artículo de hoy queremos profundizar todavía más ya que es también un motivo de consulta habitual ya sea por parte de la persona que lo padece o incluso en muchas ocasiones un familiar, amigo o pareja que quieren saber cómo pueden ayudar a esa persona cercana que sufre este trastorno.

¿Qué es la hipocondría?

La hipocondría es un trastorno de ansiedad que se define como la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Por ejemplo, pensar que por tener un lunar que antes no tenía tiene cáncer de piel o porque le salga un bultito en alguna parte del cuerpo interpretar que “seguro que es cáncer” y aunque el médico le examine y le asegure que goza de buena salud y que no tiene ningún problema la persona hipocondríaca sólo se tranquilizará levemente y luego en un breve espacio de tiempo volverá a preocuparse ya que empiezan a pensar cosas como “el médico no me ha revisado bien” “seguro que tengo algo pero no puede verlo con esa analítica..” ,es decir, justifican que tienen una enfermedad grave y el por qué el médico no ha podido encontrarla, además con cada una de las visitas al  médico la persona hipocondríaca refuerza el seguir yendo debido a que aunque sea de forma muy puntual han conseguido tranquilizarse.

¿Cuáles son las causas?

No se sabe a ciencia cierta cuales son las causas de la hipocondría aunque hay una serie de factores que parecen tener mucha correlación con la aparición del trastorno como son por ejemplo el haber tenido una educación donde se haya estado bajo un estado de sobreprotección o con familiares que también se preocupaban en exceso por su salud, también el hecho de haber tenido en el pasado una enfermedad grave o algún familiar cercano ha muerto y otras veces es debido a que la persona presenta una serie de síntomas que malinterpreta como por ejemplo el dolor de cabeza con tener una hemorragia cerebral.

¿Cuáles son las consecuencias?

El trastorno hipocondriaco afecta y mucho a la calidad de vida de las personas que lo sufren ya que el experimentar ese miedo irracional les genera un nivel de ansiedad que les limita bastante sus actividades diarias, además suelen desarrollar comportamientos obsesivos y son más propensas a padecer trastornos como la ansiedad o incluso la depresión ya que se sienten bastante incomprendidas y suelen tender al aislamiento.

También afecta la hipocondría a las personas que la padecen en el ámbito laboral, ya que debido a sus frecuentes y variados síntomas, estas personas pasan una gran cantidad de tiempo en situación de baja laboral.

A nivel sentimental también tienen problemas de pareja debido a su estado anímico y todo lo que conlleva tener este tipo de trastorno, pasa de igual manera en el ámbito familiar y con su círculo de amigos.

¿Cómo se trata este trastorno?

En primera instancia es importante explicarle al paciente qué es lo que le ocurre y por qué continua ocurriéndole, es decir, se le deberá explicar en qué consiste su trastorno y que cada vez que acude a al médico y éste le tranquiliza al no haber realmente ninguna enfermedad esto actúa como un reforzador que hace que la conducta continúe en el tiempo. Pero después a lo largo de las sesiones en mayor o menor medida los psicólog@s trabajamos en base a las diez claves que propusieron los investigadores Mathews, Gelder y Johnston para afrontar éste pánico a enfermar:

En primer lugar el paciente debe recordar que aquellas sensaciones corporales que experimenta cuando se agobian son las reacciones normales que produce el estrés de su forma más exagerada porque lo fisiológico y lo psicológico están estrechamente relacionado y por ello debe de tener claro que es sólo eso lo que está experimentando y nada más y que no debe dejarse llevar por pensamientos catastrofistas.

En segundo lugar, debemos de trabajar con el paciente que las sensaciones que experimenta no son en absoluto perjudiciales ni peligrosas simplemente son desagradables pero que puede aguantarlas perfectamente porque su cuerpo está preparado para ello y cuando lo acepte poco a poco le irá afectando menos hasta incluso dejar de experimentarlo.

En tercer lugar, hay que terminar con todos esos pensamientos que nos hacen entrar en pánico al darle demasiada importancia a esas emociones, para este punto contamos con distintas técnicas como parada de pensamiento o reconstrucción cognitiva que le harán entender al paciente que lo que está experimentando son sólo sensaciones y que se terminarán pasando si no le da mayor importancia.

En cuarto lugar, es fundamental que el paciente pueda centrar su atención en el momento presente, en el aquí y ahora que no le pasa absolutamente y no se deje llevar por distorsiones cognitivas (que explicaremos en artículos anteriores que son) como la visión catastrófica.

En quinto lugar, como hemos mencionado anteriormente hay que aprender a relajarse, respirar y esperar a que la sensación vaya desapareciendo poco a poco y no intentar luchar contra esa sensación o intentar forzar a que se vaya.

En sexto lugar, el paciente debe tomar consciencia de que conforme deja de tener pensamientos catastrofistas que alimentan su miedo éste poco a poco va disminuyendo hasta llegar a desaparecer.

En séptimo lugar, hay que ver cada ataque como una oportunidad nueva para enfrentarnos a ese miedo y lograr poco a poco ir progresando.

En octavo lugar, el paciente debe ir reforzándose poco a poco conforme va superando esas sensaciones y así anticipar que lo va a superar una vez más cuando vuelva a experimentar una sensación similar.

En penúltimo lugar cuando el paciente empiece a sentirse mejor debería pensar en cómo celebrarlo (más refuerzo) y puede hacerlo de diversas maneras: darse un capricho, llamar a alguien para contarle sus progresos, etc.

Por último cuando vuelvas a la rutina, a hacer lo que estabas haciendo tienes que felicitarte por haber superado ese momento de crisis que acabas de tener y analiza qué es aquello que más te ha servido para poder usarlo en futuras crisis partiendo del hecho de que ya sabes que puedes superarlas.

Datos de interés:

  • El 50% de los pacientes hipocondriacos que solicitan tratamiento registran una mejoría importante.
  • Cuanto más precozmente se inicie la terapia psicología mejores resultados se obtienen.
  • El suicidio no suele ser común a no ser que la hipocondría sea comórbida con el diagnostico de depresión grave en cuyo caso si que aumenta la probabilidad.
  • Se estima que el 9% de los pacientes que acuden a los hospitales son hipocondríacos.
  • Gran parte de las personas hipocondríacas son hombres que rondan los 30 años y mujeres sobre los 40.

Me despido no sin antes recordaros que podéis hacernos todas las preguntas que queráis y que espero que os haya sido útil y de interés el artículo ¡nos leemos!

Eva Torrego Treviño

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