PSICO-CUIDADOS DE VERANO PARA NIÑOS

Ya es verano, ¡por fin! Nos encontramos ante el segundo verano de pandemia, aunque gracias al avance de la vacunación parece que poco a poco nos acercamos a esa lejana normalidad, aunque aún no podemos bajar la guardia. En Psicomienza queríamos dedicar esta última entrada antes de irnos de vacaciones a los más peques de la casa. A lo largo de este año y pico que llevamos en situación pandémica, los niños nos han demostrado una capacidad de adaptación y resiliencia digna de admiración, así como una gran responsabilidad poniéndose la mascarilla y lavándose las manos con hidrogel. Pero por mucho que admiremos estos comportamientos, no podemos descuidar sus pequeñas mentes en desarrollo. Han sido unos meses muy duros para todos, pero a los niños, que están creciendo, que deberían estar experimentando y aprendiendo de sus compañeros y de profes, se han visto en un contexto restrictivo que pasa factura. A los adultos lectores, me gustaría que recordaseis por un momento el verano cuando tenías 8-10 años, todo el día jugando en la calle y en la piscina, disfrutando del tiempo, de los amigos y, sobre todo, de no tener cole. Mucho dista del verano pasado y de este, para los más pequeños. Por eso, queremos a facilitar unas simples pautas de psico-educación y psico-cuidado para los peques de la casa, que como parece que son de goma y que a todo se adaptan, pueden quedar relegados a un segundo plano.

– En verano se relajan horarios y flexibilizan rutinas. Esto puede ser bueno en su justa medida (especialmente para los padres), pero muchos niños necesitan horarios que les aporten seguridad y estabilidad. Por eso debemos buscar una rutina en la comida y en el sueño. Además, numerosos estudios avalan un mayor rendimiento cognitivo a largo plazo en los niños con una rutina de sueño, especialmente si presenta alguna patología neurológica como puede ser la epilepsia.

– Leer todos los días. Lo sabemos, esto es un problema en muchos casos. Pero el rato de lectura, más que como una obligación o imposición, puede convertirse en un momento especial de vinculación entre padres e hijos. La lectura fomenta el desarrollo del lenguaje, la atención, memoria y habilidades visoperceptivas. Esto es especialmente importante en niños con dificultades del aprendizaje como en casos de dislexia o trastorno por déficit de atención, para no perder hábitos y que en septiembre cueste el doble retomar el cole.

– Los niños deben tener momentos no dirigidos de juego libre, en el que puedan expresar su creatividad y desarrollar aspectos sociales mediante el juego simbólico. Aunque los videojuegos y pantallas son útiles en ciertos aspectos, es importante promover un juego variado y, a ser posible, que les permita interactuar con sus iguales.

– Hacer una actividad novedosa a la semana aumenta la plasticidad cerebral, la creatividad y la flexibilidad cognitiva, ya que conlleva adaptarse a situaciones nuevas en las que han de poner en marcha otro tipo de respuestas conductuales. Asimismo, cuando no sale bien a la primera, también se trabaja la tolerancia a la frustración. Por ejemplo, al viajar cambiamos el contexto, por lo que el niño se tiene que adaptar a la nueva situación. Pero si cuando estamos de vacaciones vemos la tele todo el día al igual que en casa, no se requieren estas habilidades. Aunque viajar es una actividad fantástica, se pueden hacer muchas otras desde casa, que también son estimulantes: manualidades, aprender un hobbie nuevo, hacer teatro con disfraces caseros, cocinar algún plato o postre sencillo, visitar puntos de interés de nuestra ciudad…

– No podemos olvidar el componente afectivo y trabajar un vínculo fuerte y seguro entre padres e hijos. Dar mimos, abrazos y besos todos los días cuesta muy poco y tiene un efecto maravilloso en las dinámicas familiares. Así como dedicar 20 minutos diarios de atención plena de los padres a los hijos. El mayor reforzador para un niño es la atención de su padre o madre. Por ello, si dedicamos todos los días un ratito a escucharlos, a jugar con ellos, a hacer un puzzle, dibujar… cualquier actividad, pero prestándoles toda nuestra atención. Es decir, no estar mientras con la tele o con el móvil, o a varias cosas a la vez, o tampoco cuenta atención en rutinas (comer, hora del baño, etc.). Se trata de darles atención positiva con la que ellos disfruten de verdad.

– El ejercicio físico también es fundamental. Los niños necesitan moverse y quemar toda la energía que tanto envidiamos los adultos. En verano, con el calor, se tiende a la apatía, a estar en el sofá con el aire acondicionado viendo Netflix. Pero no, debemos buscar un rato, en las horas que no haga mucho calor, para pasear, ir a la piscina o hacer ejercicio en casa; el yoga familiar puede ser una actividad muy gratificante.

– Por último, pero no por ello menos importante, la autonomía. Los niños agradecen sentirse valorados, con un papel en casa que les dote de cierta responsabilidad y autonomía. Para fomentar estas habilidades, podemos encargarles de alguna tarea doméstica que sea solo suya, que sientan que son relevantes en el funcionamiento de la casa. Por ejemplo, dar de comer a la mascota, hacer las camas, ir a por el pan, regar las plantas…

Estos pequeños gestos no cuestan apenas esfuerzo, pero hace que los niños no queden relegados a un segundo plano, que ellos se sientan valorados y se forme un fuerte vínculo paternofilial. Si tienes más ideas o trucos para hacer con los niños en verano, puedes escribirlo en los comentarios y así crearemos un montón de ideas para ayudarnos unos a otros.

¡Desde Psicomienza os deseamos un feliz verano! ¡Nos vemos a la vuelta!

Irene Marivela Palacios

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